La mansión es un personaje más en esta historia. Cada cuadro, cada lámpara de cristal cuenta una parte del pasado. Ver a las dos mujeres interactuar en ese espacio tan cargado de historia en Adiós mi amor me tiene enganchada. ¿Qué habrá en esas fotos del colgante?
Pensé que sería una historia romántica clásica, pero la aparición del hombre al final con ese mismo medallón lo cambia todo. La narrativa de Adiós mi amor sabe cómo jugar con nuestras expectativas. Ese corte final en el coche es puro cine negro moderno.
Me obsesioné con el colgante. Primero lo vemos en ella, luego en él. En Adiós mi amor, los objetos son testigos mudos de amores prohibidos o tragedias pasadas. La forma en que lo abre y mira las fotos transmite una nostalgia que duele. Necesito saber quiénes son esas personas.
La iluminación y la vestimenta crean un mundo aparte. Ella en ese vestido blanco parece un fantasma del pasado buscando redención. Adiós mi amor tiene esa cualidad de sueño del que no quieres despertar, aunque sepas que algo malo va a pasar. La estética es impecable.
La química entre las dos mujeres al principio parece de amistad, pero hay algo más bajo la superficie. Cuando él aparece en la oscuridad del coche, todo cobra otro sentido. Adiós mi amor teje una red de relaciones complejas que me tiene totalmente atrapada viendo capítulo tras capítulo.