Miguel entrenando solo bajo la lluvia intensa es una imagen increíble. La determinación se siente en cada gota que cae sobre su rostro. Ver cómo el sistema le premia por su esfuerzo constante en (Doblado) ¡Nadie para mis goles! me hizo querer salir a correr inmediatamente. Ese momento donde activa el modo Batistuta fue realmente épico y visualmente impactante para los aficionados.
El abuelo sabe perfectamente lo que vale la honestidad en este negocio. Proteger a Miguel contra todos los socios corruptos muestra su verdadera integridad moral. En (Doblado) ¡Nadie para mis goles! la relación entre mentor y pupilo es muy emotiva y bien construida. No se equivocó con él al apostar por su talento puro y corazón limpio.
Cuando rechazó el dinero aunque su madre estaba muy enferma en el hospital... me rompió el corazón completamente.