La llamada telefónica entre Gabriel y su primo Leonardo añade una capa de misterio interesante. Mientras Gabriel mantiene la calma en el jardín, Leonardo parece estar al borde de un colapso nervioso en su oficina. Este contraste de emociones en El amor tenía un plan crea una tensión divertida que hace que quieras saber qué está pasando realmente.
La escena donde Gabriel, vestido impecablemente de blanco, conversa con la joven de negro es visualmente espectacular. La química entre ellos es evidente incluso sin escuchar el diálogo. En El amor tenía un plan, la dirección de arte brilla al usar el contraste de colores para resaltar la conexión entre los protagonistas.
Pobre asistente en el traje gris, tener que agacharse junto al contenedor de basura mientras la jefa espía es una situación hilarante. Su cara de resignación en El amor tenía un plan dice más que mil palabras sobre lo que significa trabajar para una familia tan excéntrica. Es el héroe anónimo que necesitamos.
La edición que alterna entre la calma de Gabriel al teléfono y la ansiedad creciente de Leonardo es magistral. Puedes sentir la urgencia en la voz del primo mientras Gabriel parece estar jugando un juego diferente. Momentos como este en El amor tenía un plan mantienen al espectador pegado a la pantalla.
Cuando la madre baja los binoculares y su cara cambia de curiosidad a asombro, supe que la trama se iba a poner buena. La forma en que ella y el asistente reaccionan al ver a Gabriel caminar hacia ellos en El amor tenía un plan es un ejemplo perfecto de comedia de situaciones bien ejecutada.