Gael Rivas tenía un talento nato para las artes marciales. Su padre no pasaba del segundo nivel de Arte Supremo. Sin saberlo, Gael alcanzó la cima del noveno nivel y se convirtió en Maestro Supremo. Su padre y maestros le ocultaron su poder a propósito. Le hicieron creer que solo hacía una rutina de gimnasia común, todo para protegerlo y que nadie interfiriera en su entrenamiento.