Ese video proyectado en la sala fue el punto de inflexión. Ver a todos esos jóvenes celebrando con ella mientras su familia la juzga es incómodo pero fascinante. La reacción de la hija diciendo '¡Qué asco!' duele más que cualquier argumento legal. Entre mujeres nos ayudamos sabe cómo usar la tecnología para destruir reputaciones en segundos.
Mientras todos se enfocan en la vida social de la esposa, Derek Wilson demuestra ser un manipulador nato. Sus comentarios sobre 'cableado dañado' y llamarla 'fósil' revelan su misoginia. La abogada tiene razón al mencionar su patrón de violencia doméstica. Entre mujeres nos ayudamos nos hace cuestionar quién es realmente la víctima en este divorcio.
Esa mujer con la chaqueta negra y camisa geométrica no se deja intimidar por nadie. Su argumento de que si salir a cenar es inapropiado entonces todos son culpables fue brillante. Logró silenciar al juez y poner a Derek en su lugar. Entre mujeres nos ayudamos tiene personajes femeninos con una fuerza arrolladora que te dejan sin aliento.
Ver cómo los comentarios de 'noticias de la red' aparecen en pantalla mientras ocurre el juicio es aterrador. La gente juzgando sin conocer la verdad, diciendo que le está vaciando la cuenta o que es una 'leona'. Entre mujeres nos ayudamos refleja perfectamente cómo las redes sociales pueden convertirse en un tribunal paralelo mucho más cruel que la justicia real.
Ese joven con moretones en la cara sentado en la banca no puede ser coincidencia. ¿Será él el testigo que mencionó la abogada? Su mirada dice mucho más que las palabras de Derek. La dinámica familiar está rota y Entre mujeres nos ayudamos nos deja con la intriga de qué revelará este chico cuando suba al estrado.