Tras diez años muerta, la emperatriz despertó dentro de su tumba. Al salir, descubrió una cruel realidad: su pequeño hijo vivió humillado y maltratado por la consorte Lía. Mientras tanto, el emperador ignoró el sufrimiento de su propio heredero. ¡La reina regresó del más allá para reclamar su trono y proteger a su sangre!