Desde que Leo Ríos cuidó a Lina Vega, el dormitorio se volvió anormal. Diez reglas contradictorias cubrieron la pared, y ella fue la mayor falla. Su memoria se fragmentó, varios desaparecieron. Un loro advirtió, el espejo sonrió. Antes de perder la razón, buscó la carta de notificación de prácticas para huir del Mundo Umbría.