Isabel López, hija del duque, se enamoró de Antonio García, un erudito de origen misterioso. Ella lo ayudó a enfrentar las trampas de la familia Pérez y a descubrir su verdadera identidad: era el príncipe intercambiado al nacer. Antonio renunció al trono para casarse con Isabel. Derrotaron juntos a sus enemigos y vivieron felices.