PreviousLater
Close

Soy la protagonistaEpisodio68

like2.0Kchase2.0K

Soy la protagonista

Valeria era modelo y llevaba años de amor con su prometido Hugo. Usó todos sus ahorros para comprar su casa de matrimonio. Sin embargo, el día que iban a registrarse, descubrió que Hugo ya la había engañado con su mejor amiga, Rui, y que la había llevado al registro solo para mentirle. Mientras Valeria, triste y con el número en la mano, esperaba su turno, Javier, el hombre que una vez había salvado, apareció en el lugar del registro civil...
  • Instagram
Crítica de este episodio

El precio de la libertad

La tensión entre Pilar y Manuel es palpable desde el primer segundo. Ver cómo ella negocia su salida con tres millones mientras él fuma nervioso crea una atmósfera densa. En Soy la protagonista, cada mirada cuenta más que los diálogos. La escena del abrazo final duele porque sabemos que es un adiós disfrazado de reconciliación.

Tres años en un transferencia

¿Cuánto vale tres años de relación? Para Pilar, exactamente tres millones. La frialdad con la que realiza la transferencia contrasta con la desesperación de Manuel. En Soy la protagonista, el dinero no compra amor, pero sí libertad. Ese último abrazo mientras ella piensa en la compensación es brutalmente realista.

Humo y mentiras

La escena donde Manuel fuma y Pilar reclama por el humo de segunda mano es una metáfora perfecta de su relación tóxica. Él intenta controlar, ella busca escapar. En Soy la protagonista, los detalles pequeños revelan grandes verdades. La actuación de ella al recibir el dinero es de una frialdad escalofriante.

La venganza es un plato frío

Pilar no solo se va, se lleva su compensación. La forma en que mira a cámara mientras abraza a Manuel dice todo: esto no es amor, es un negocio cerrado. En Soy la protagonista, la protagonista no llora, cobra. La evolución de su personaje de víctima a ejecutora es magistral.

Manuel, el perdedor elegante

Pobre Manuel, pensando que podía controlar la situación bloqueando tarjetas. No entendió que Pilar siempre tuvo el control. En Soy la protagonista, él es el antagonista involuntario de su propia historia. Su desesperación al verla irse es el mejor cierre para su arco de personaje.

Ver más críticas (5)
arrow down